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Consejos para reducir la exposición a amenazas 'online'

Atender a unas prácticas mínimas de seguridad puede ayudar a minimizar las posibilidades de un ciberataque.

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En la era de las redes hiperconectadas, la protección de la infraestructura TI se complica para las empresas. No solo aumentan los posibles puntos de entrada a ciberataques, sino que esto se produce mediante dispositivos que no siempre están bien cubiertos. Además del uso de smartphones, tablets y otros equipos personales para temas de trabajo, el ingente empleo de elementos vinculados al Internet de las cosas, por ejemplo, plantea una dificultad añadida a la hora de garantizar que todas las conexiones a la red de una empresa son seguras.

Esto es: además de los tradicionales mecanismos de infección de un sistema, como el mail o la navegación por páginas inseguras, ahora hay otra serie de factores a los que atender, como dispositivos que muchas veces funcionan mediante conexiones automáticas y no siempre verificables. 

De ahí que lo ideal sea abordar este tema desde dos perspectivas: la corporativa y la personal. Más allá de la necesidad de una cobertura integral para la empresa, que permita no solo protegerse ante posibles ataques, sino incluso adelantarse a los posibles riesgos, hay una serie de prácticas que se pueden asimilar en el trabajo diario o el contacto con la tecnología a nivel personal para minimizar estas vías de ataque. Así lo recoge en un artículo Anthony Giandomenico, investigador de FortiGuard Labs, el equipo de trabajo para amenazas online de Fortinet. 

Los consejos de Giandomenico remiten a indicaciones básicas para los usuarios, muchas de las cuales pueden parecer rutinas elementales para toda persona que maneje dispositivos tecnológicos habitualmente. Sin embargo, no siempre es así. Por ejemplo, un reciente estudio del gestor de contraseñas Keeper entre 1.000 usuarios de smartphone dejaba entrever prácticas de riesgo, como que un 29% de los encuestados comparte sus contraseñas con 2 o más personas, o que entre el 81 y 87%, dependiendo de la edad, reutiliza sus claves de seguridad

Así las cosas, Giandomenico propone cinco consejos clave para mantener unos estándares de seguridad a nivel usuario. 

Seguridad. La base de todo. Emplear herramientas que permitan detectar amenazas e intrusiones y encriptar correctamente la información sensible, en todo tipo de dispositivos y de soluciones.

Uso de contraseñas fuertes. Evitar prácticas como las descritas y optar por servicios que puedan ayudar a reforzar este elemento, como gestores de claves, que permiten almacenar de forma segura todas las que se tengan, u optar por la autenticación en dos pasos en la medida de lo posible.

Prevención. A la hora de adquirir un nuevo dispositivo o descargar algún servicio, asegurarse de que no cuentan con vulnerabilidades conocidas o han sido arregladas, y de que tienen cobertura de fabricante.

Mantenimiento. Comprobar regularmente el estado de seguridad de los elementos tecnológicos que se emplean, tanto dispositivos como soluciones, asegurándose de que están correctamente protegidos, que se cuenta con las actualizaciones necesarias y que se limpian periódicamente de contenidos o apps que no se emplean.

Cuidado en el trabajo diario. Más allá de todo esto, la protección pasa por un mínimo de sensatez en algo tan cotidiano como la consulta del correo electrónico, aún una importante vía de entrada de infecciones. Algo tan sencillo como no abrir mails de los que no se conozca el emisor, mucho menos adjuntos, o desconfiar de comunicaciones que piden información personal, puede ahorrar muchos disgustos a la empresa en la que se trabaja.